sábado, 16 de noviembre de 2013

El obsoleto estado del bienestar

Inicio una conversación con una señora de unos 70 años (yo tengo 23), me explica que cuando era joven había trabajado mucho y que ahora aprovechaba su jubilación para disfrutar del tiempo libre. Merecidamente, sin duda.

Me comenta que “ahora todo es diferente y todo ha cambiado mucho”, pero su mirada tiene una pincelada de tristeza y hace preguntarme hasta qué punto ha evolucionado nuestra sociedad y si el cambio ha estado a mejor.

Me autorespondo con un "evidentemente sí, hemos evolucionado". A primer vistazo y también si miramos próximamente atrás, podemos afirmar que hemos adquirido una vida bastante cómoda y renovada. La tecnología, los adelantos en el campo de la ciencia, la interconexión entre personas, la modernización de todo, el estado del bienestar... 

Pero ahora, en este preciso instante y en perspectiva inmediata de futuro, donde nos encontramos? Estamos yendo camino atrás y parece ser que la crisis económica a la que tanto hacemos referencia ya lo engloba todo. Pensionistas en peligro, desahucios, grandes empresas que cierran sus puertas o que se trasladan puertas afuera, condiciones precarias de trabajo, malnutrición entre los más pequeños, jóvenes sin perspectivas de futuro, políticos corruptos que nos tienen en sus manos, una justicia que no se hace... Y podría seguir horas y horas aumentando esta lista de cuestiones que me irritan y me indignan como ciudadana del siglo XXI .


Yo, mientras converso detenidamente con esta señora casi medio siglo más experimentada que yo, hago un ejercicio de objetividad y me doy cuenta que, de ninguna forma, nos encontramos en un buen punto. Es cierto que desde la época de nuestros abuelos hemos llegado bastante lejos (menos mal) y cierto es también que queremos seguir haciéndolo. 


Ahora es momento de ser solidarios con los que menos tienen y momento de luchar contra la política que se está haciendo. Momento de reivindicar todo el que no creemos justo y momento también de buscar culpables y a la vez delegar responsabilidades en aquellos asuntos que nos hacen ir en decadencia y detrimento. Hay mucho trabajo por hacer y estamos TODOS implicados.

Sólo hay que echar la vista ligeramente atrás y darnos cuenta que no todo está en orden y que el estado del bienestar que nos vendieron ya está obsoleto. 

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