jueves, 19 de septiembre de 2013

VIVÁMOS mientras estemos VIVOS



Vivimos sin darnos cuenta y, en ocasiones, morimos del mismo modo. Como si la vida y la muerte no tuvieran diferencia alguna. Como si no estuviéramos jugando con la mayor oportunidad de nuestra existencia. Como si vivir no costara una vida entera. Es por eso, y porque vale mucho la pena, que yo os aconsejo que viváis mientras estéis vivos.

Que no se trata sólo de sonreír por la mañana, sino sonreír largo y tendido durante las más de 24 horas que puede tener un día. Vivir es ese arte de volar aún sabiendo que no nos libramos de las obligaciones. Estar vivo es mucho más que sacar un 10 en dinero, salud, amor, amistad y familia. El 10 lo ponemos nosotros e, incluso a veces, nos lo quitamos también.  Así que volemos (muy alto), que ni los gatos tienen siete vidas como bien juran los soñadores; sólo hay una, sólo está esta. Ahora o nunca. 

Que vuestra vida es vuestra, que no le debéis nada a nadie más que a las personas que SÍ os permiten ser vosotros mismos. Que habrá cosas que tardarán una vida entera en llegar, pero mientras estéis luchando por ser lo que queréis ser, dará igual la meta. Yo, que me prometo a mi misma ser feliz cada día, he entendido que de este modo nunca me desilusionaré con mis ilusiones. 

Que no hay que llegar a ningún sitio, sólo hay que disfrutar del paseo. 

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